
El martes 13 de octubre llenamos el comedor. No fue casualidad: veníamos a escuchar a Miguel Martínez Gil, consejero delegado de Revestech, una empresa alicantina de impermeabilización que dirige junto a su padre y sus hermanos.
Entre los invitados del club estuvieron Raúl Ruiz Callado, vicerrector de Estudiantes de la Universidad de Alicante, y Nuria Montes, secretaria general de HOSBEC.
Había anunciado su charla con una frase que prometía pelea. «La inteligencia artificial no va de ChatGPT. Va de dinero.» En la primera diapositiva lo dijo de otra manera, más tranquila y más exigente: «Deja de usar la IA siempre igual». Y debajo, la promesa que venía a cumplir: cómo trabaja la inteligencia artificial dentro de una fábrica de verdad, y cuánto valdría fuera lo que hace.
No trajo una presentación. Trajo su empresa
Lo primero que hizo fue abrir su ordenador y enseñar lo que hay dentro. No diapositivas sobre lo que la tecnología promete, sino el sistema real con el que Revestech trabaja cada día, con sus carpetas, sus documentos y sus clientes dentro.
Las dos herramientas de desarrollo con las que trabaja, según explicó, son Claude Code y Antigravity. Con ellas la empresa se construye sus propias soluciones internas en lugar de comprarlas fuera.

Explicó que lo que ha construido no es un programa, sino una estructura de carpetas que funciona como la memoria de la empresa. Quién es cada uno, cómo funciona la casa, cómo se vende, qué productos hay, qué precios tiene cada cliente. Encima de eso ha ido montando lo que llamó «skills»: instrucciones que enseñan a la máquina cómo se hacen en su empresa las cosas que se repiten. Maquetar un catálogo con los colores corporativos, por ejemplo. Una vez enseñado, no hay que volver a explicarlo.
Y por encima, los agentes. Programas que leen esa estructura, entienden dónde está cada cosa y se ponen a trabajar sin que nadie les lleve de la mano.
Lo que ya tienen funcionando
Fue enseñando piezas sueltas y todas tenían la misma forma: algo que antes costaba tiempo o dinero y ahora sale solo.
Las reuniones se transcriben y lo hablado se incorpora a esa memoria, de modo que el sistema sabe lo que se acordó la semana pasada. Los guiones de venta y las propuestas para clientes salen de ahí. El análisis de la competencia también. Y en producción tienen cámaras mirando el proceso de fabricación.

Insistió en que nada de esto es caro. Lo caro, dijo, es no saber hasta dónde llega la herramienta. Esa fue probablemente la idea que más caló en la mesa: la ventaja competitiva no está en tener el programa, que lo puede comprar cualquiera, sino en haberse tomado el trabajo de construir el sistema que hay debajo.
Los números, que es lo que habíamos venido a oír
Hacia el final, uno de los socios le pidió que cerrara con cifras, que era lo que había prometido el título. Miguel puso un ejemplo sencillo: lo que costaría encargar fuera una determinada pieza de su negocio digital frente a lo que les cuesta hacerla con su sistema. La diferencia era de dos órdenes de magnitud.
En conjunto, cifró en más de 500.000 € el ahorro acumulado por la empresa, repartido en tres partidas: menos coste en euros, menos horas de trabajo y menos dependencia de proveedores externos.



Sobre Revestech
Revestech es una empresa familiar alicantina que fabrica sistemas de impermeabilización para la construcción. Tiene unos 70 profesionales y una planta de 5.000 m² en Alicante, y exporta el 30 % de su producción. Miguel Martínez Gil es su consejero delegado desde 2022.
Gracias
Nuestra presidenta, Andrea Corbalán, le entregó el banderín del club al terminar.

Gracias, Miguel, por no venir a contarnos lo que se dice de la inteligencia artificial y venir a enseñarnos lo que haces con ella. Que es bastante más difícil y bastante más útil.
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Sobre el autor
Jorge Molina-Niñirola Medina y Juan Carlos Brotons
Secretario y Macero, Rotary Club Alicante Lucentum Puerto, mandato 2026–27

